El PlaneWave CDK24 incorpora un sistema de control térmico pensado para evitar la formación de rocío, compuesto por almohadillas calefactoras internas y un sensor de temperatura. Este conjunto puede gestionarse mediante la función Delta-T desde el software PlaneWave Interface 3, lo que permite mantener condiciones óptimas durante la observación. Asimismo, los ventiladores pueden accionarse directamente desde un interruptor en el tubo o controlarse por software, ofreciendo mayor versatilidad.
En cuanto a su construcción, el tubo óptico está fabricado en fibra de carbono, un material que minimiza las dilataciones térmicas y aporta una rigidez estructural muy elevada. Esta combinación favorece además una aclimatación rápida del sistema, reduciendo el tiempo necesario para alcanzar el rendimiento óptimo.
El sistema óptico utiliza espejos de sílice, conocidos por su bajísima expansión térmica. Esto se traduce en una gran estabilidad en el enfoque y en la calidad de imagen incluso cuando se producen variaciones de temperatura durante la sesión.
Desde el punto de vista de ajuste, la colimación se realiza actuando sobre el espejo secundario, mientras que el primario permanece fijo. Este diseño simplifica el proceso de alineación y ayuda a conservar la precisión óptica a largo plazo.
Una de las claves de su rendimiento es la calidad de corrección óptica: el diseño elimina aberraciones como la coma, el astigmatismo y la curvatura de campo dentro del área útil, proporcionando un campo plano con estrellas bien definidas en todo el encuadre. Además, dispone de un amplio círculo corregido de 70 mm de diámetro, ideal para sensores de gran tamaño como el IMX455.
Se trata del primer telescopio de tipo truss (estructura abierta) desarrollado por PlaneWave, concebido para trabajos exigentes tanto en astrofotografía de cielo profundo como en aplicaciones científicas. Su larga distancia focal y su diseño óptico avanzado permiten obtener imágenes de alta resolución con un nivel de detalle muy elevado.
Su peso es de 108.9 kg.